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miércoles, 12 de diciembre de 2012

El problema de los afrancesados



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El problema de los afrancesados
Miguel Arévalo
Salón del Centro 21 de Marzo 11.12.2012  19.00 h - 21.00 h

Historia y sociedad - Conferencia: El problema de los afrancesados

NOTICIAS

http://www.madridnorte24horas.com   Diciembre 11, 2012
La Universidad Popular de Tres Cantos organiza una conferencia sobre Historia sobre "los afrancesados"
La Universidad Popular de Tres Cantos ha organizado una nueva conferencia de contenido histórico para el martes 11 de diciembre dedicado a los afrancesados
Termino peyorativo
Este término se aplica en España desde el siglo XVIII de forma peyorativa a los seguidores de lo francés. , bien sea en cuestiones frívolas (como la moda) o importantes (como las ciencias naturales y sociales).
Sentimientos antifrancés
Las extrañas consecuencias del tratado de Fontainebleau de 1807 (una masiva entrada de tropas francesas que teóricamente sólo deberían ir de paso hacia Portugal) culminaron en el motín de Aranjuez y el levantamiento del 2 de mayo de 1808 que inició la Guerra de Independencia Española (denominada coloquialmente la francesada).
Término aplicado como "traidor" a España
Cuando la mayor parte los secretarios, miembros de los Consejos, la burocracia y la aristocracia juraron fidelidad al rey José I, hermano de Napoleón e impuesto por éste tras la renuncia al trono de Fernando VII y Carlos IV; el término afrancesado se aplicó de forma extensiva, y con el valor de traidor (o, como se diría en otros casos de ocupación extranjera: colaboracionista), a todos aquellos españoles que, durante la ocupación francesa, colaboraron con la misma o con la Administración del rey José, ya fuese por interés personal o por la creencia en que el cambio de dinastía redundaría en la modernización de España.
La mayor parte de los afrancesados salieron de España con el derrotado ejército francés en 1814, formando el primero de los grupos de exiliados españoles
     

sábado, 11 de agosto de 2012

Nuestro Culpable - Fernando Mignoni (1937)






Pelicula echa por la CNT AIT. Nuestro Culpable (1937)
http://www.youtube.com/watch?v=zg6rSvA8qAE


1:24:09    Subido por el 19/12/2011
http://liberarlasmentes.blogspot.com/
http://cnt.es/

Sinopsis: Comedia musical que, en clave de disparate, ironiza sobre las relaciones entre la justicia y la sociedad burguesa.
"El randa", un simpático caco, entra una noche en casa del banquero Urquina para robar algunos objetos que quiere ofrecer como regalo de boda a unos amigos; cuando está recogiendo el regalo es sorprendido por una joven armada con una pistola, pero "El randa", con su simpatía, conseguirá convencerla de sus buenas intenciones y ella le permitirá llevarse unos candelabros y además, de regalo, unos billetes de 100 dólares: El caco marcha contento, pero más contenta queda Greta, la joven de la pistola, que no es la dueña de la casa, sino la amante del banquero, que también había entrado furtivamente en la casa para levantar dos millones de dólares, procedentes del último negocio de su amante, y que ve en el robo paralelo de "El randa" una espléndida coartada para alejar las sospechas que pudieran recaer sobre ella.
En la casa de corrala donde vive "El randa" se celebra la boda pero, cuando el ratero está, rumboso, sorteando un billete de 100 dólares entre sus vecinos, aparece la policía que, por las huellas dejadas en casa del banquero, lo acusa del robo de los dos millones. El banquero, que teme la reacción de su esposa, no ha revelado la existencia de Greta a la policía, y así el caco es encontrado totalmente culpable del robo y encarcelado. El banquero cree a "El randa" cómplice de Greta y plantea, en combinación con el juez, una insólita táctica para conseguir que confiese donde está escondido el dinero: pagará el mantenimiento, en la cárcel, el ladrón como si estuviera en un hotel de lujo. El sorprendente tren de vida que por esta causa lleva "El randa" en la cárcel, añadido al prestigio que le proporciona la general creencia de que tiene los dos millones escondidos, hacen confluir sobre él a todo tipo de oportunistas, desde estrambóticos vendedores hasta prostitutas de lujo; por último, otros oportunistas más peligrosos se fijan en él. "El patillas", un peligroso ladrón, y sus cómplices, huéspedes de la misma cárcel, deciden obligar a "El randa" a fugarse con ellos para hacerle confesar donde tiene el dinero. La fuga se realiza valiéndose, precisamente, de la privilegiada situación de "El randa" en la cárcel, pero éste, que vive ahora como no ha vivido nunca y que, además, tiene miedo del "Patillas" y los suyos, consigue esquivarlos y volver a la cárcel.
La situación se ha prolongado ya muchos meses, el banquero deja de pagar el mantenimiento del preso, pero una misteriosa admiradora le sustituye. Pasa el tiempo y un día el juez recibe la visita de Greta, quien, tras hábiles especulaciones en América, ha conseguido multiplicar el dinero robado y regresa para devolverlo con sus correspondientes interese y de esta manera liberar al falso culpable, del que quedó enamorada en su fugaz encuentro.
El juez se encuentra molesto por que se le derrumba su culpable, pero acepta llamar al banquero para que venga a recoger su dinero y hace acudir a "El randa" al despacho. El banquero y el juez llegan a la conclusión de que es mejor mantener la culpabilidad de "El randa" para salvar el prestigio de la justicia y para que no se destape el lío del banquero, pero mientras tanto "El randa" ha decidido otra cosa y al encontrarse solo en el despacho del juez, coge el maletín con el dinero que trajo Greta y sale por la ventana. Greta lo recoge en su coche y parten felices.

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Nuestro Culpable (1937) Película Anarquista CNT-FAI



 De que se trata:
El Randa entra en la casa del banquero Urquina con el fin de robar algunos objetos para regalarlos en una boda. Sin embargo, es sorprendido por la amante del banquero, que aprovecha la ocasión para escaparse con dos millones de dólares. Detenido El Randa y acusado de ese robo, el banquero se siente comprometido y se ve obligado a mantener al presunto culpable con un trato especial en la prisión, donde vive con todo tipo de comodidades ante la sorpresa del juez encargado del caso.

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Nuestro culpable (1937) - TodoCine

El Randa entra en la casa del banquero Urquina con el fin de robar algunos objetos para regalarlos en una boda. Sin embargo, es sorprendido por la amante del banquero, que aprovecha la ocasión para escaparse con dos millones de dólares. Detenido El Randa y acusado de ese robo, el banquero se siente comprometido y se ve obligado a mantener al presunto culpable con un trato especial en la prisión, donde vive con todo tipo de comodidades ante la sorpresa del juez encargado del caso.
Título original: Nuestro culpable
Año: 1937
Duración: 87 min.
Nacionalidad: España
Género:Drama
Fecha de estreno:

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Película Republicana 1937. Nuestro Culpable
http://www.forocomunista.com/t14883-pelicula-republicana-1937-nuestro-culpable


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Morir En Madrid - Frédéric Rossif (1962)


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Morir En Madrid - Frédéric Rossif (1962) Youtube
http://www.youtube.com/watch?v=zo3lAGwi9Ks&feature=related
  Subido por el 16/05/2011
Género: Documental
Duración: 85 min.
País: Francia
Idioma: Frances con Subtitulos en Castellano
Sinopsis: La película, dentro del género documental, ofrece un amplio registro de la Guerra Civil Española desde sus antecedentes, con la instauración de la República en 1931, hasta su desenlace en 1939, con la derrota de la República y el triunfo de Franco. Su director se preocupa por comprender el proceso desde diferentes variables de análisis, donde lo económico, lo social, lo político y lo cultural se articulan en el desarrollo de los acontecimientos militares. Por otro lado, no sólo toma en cuenta el contexto nacional sino que enmarca el conflicto en la política internacional del período. La contundencia y el dramatismo de las imágenes, la expresividad de la música y el valor literario de los fragmentos seleccionados dan cuenta de la esmerada preocupación estética del documentalista, rasgo que enriquece la reflexión sobre los efectos de la guerra civil en la sociedad española.  Director: Frédéric Rossif


Naranjas de Hiroshima: Morir En Madrid - Frédéric Rossif (1962)
País: Francia.
Año: 1963.
Duración: 83 m.
Dirección: Frederic Rossif.
Documental en blanco y negro.
Narrador: John Gielgud.
Idioma: Francés con subt. en castellano.
Sinopsis: Morir en Madrid, reune varios documentos sobre la Guerra Civil Española y los integra capturando diferentes puntos de vista, destinados a representar la continuidad del sufrimiento de los españoles durante el régimen de Franco. La muerte de Federico García Lorca, Guernica, la defensa de Madrid, las brigadas internacionales, son algunas de las referencias que componen este film magistral. "Entre 1936 y 1939 explotaron en España mil años de historia. Fue la última guerra de hombres, la primera totalitaria. En esos años un mundo murió y nació otro, el nuestro. Ese momento es nuestra película, la historia de un giro, de esa noche del universo marcado por el signo de Guernica y de la 5ª columna, por la muerte sistemática y el choque de ideologías" (Frédéric Rossif).
Frédéric Rossif nació en Montenegro en 1922 y participó en la II Guerra Mundial combatiendo en la Legión Extranjera. Su trayectoria es una de las más prestigiosas en el campo del documental histórico gracias a películas como "Morir en Madrid","Un muro en Jerusalén", "Revolución de Octubre" y "De Nuremberg a Nuremberg".
En 1989 recibió el premio 7 de Oro por el conjunto de su obra Poeta de la imagen, Frédéric Rossif fue uno de los pioneros de la televisión francesa. Desde “La vida de los animales” hasta “Morir en Madrid”, en todas sus películas supo amalgamar humanismo, cultura, civilización y memoria en un espíritu de libertad.

Los temas son:
01. Morir en Madrid
02. Coplas de la defensa de Madrid
03. El paso del Ebro
04. Los dos gallos
Yo vi esta pelicula cuando se estreno en los cines en 1962. No entiendo porque Naranjas De Hiroshima ha hecho cambios en la pelicula original de Frédéric Rossif agrgando sus comentarios corando partes y cambiando todo. Evidentemente Naranjas De Hiroshima es franquista. Aun cuando los derechos de autor hayan expirado por respeto debio haber dejado el film original intacto y haber hecho un video con sus opiniones. Asi como este no es ni fu ni fa. Es una verguenza lo que ha hecho. Enrique Setaro
Señor Enrique no se ponga así, no se que copia pudo usted de ver en los cines en 1962 y en que país, en España no se estreno, obviamente. Pero esta copia no esta modificada por nosotros en absoluto, es la edición que esta editada en DVD en España, no hemos incluido, ni añadido absolutamente nada, se trata de la obra de Rossif.  ¿Franquistas? ¿Nosotros? Informese, por favor. Y revise nuestro blog. No sera que este confundiendo con la replica que hizo el regimen, llamada ¿Porque Morir en Madrid? Naranjas De Hiroshima
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Cita:
Morir en Madrid, reune varios documentos sobre la Guerra Civil Española y los integra capturando diferentes puntos de vista, destinados a representar la continuidad del sufrimiento de los españoles durante el régimen de Franco. La muerte de Federico García Lorca, Guernica, la defensa de Madrid, las brigadas internacionales, son algunas de las referencias que componen este film magistral. “Entre 1936 y 1939 explotaron en España mil años de historia. Fue la última guerra de hombres, la primera totalitaria. En esos años un mundo murió y nació otro, el nuestro. Ese momento es nuestra película, la historia de un giro, de esa noche del universo marcado por el signo de Guernica y de la 5ª columna, por la muerte sistemática y el choque de ideologías” (Frédéric Rossif).Frédéric Rossif nació en Montenegro en 1922 y participó en la II Guerra Mundial combatiendo en la Legión Extranjera. Su trayectoria es una de las más prestigiosas en el campo del documental histórico gracias a películas como “Morir en Madrid”,”Un muro en Jerusalén”, “Revolución de Octubre” y “De Nuremberg a Nuremberg”.En 1989 recibió el premio 7 de Oro por el conjunto de su obra Poeta de la imagen, Frédéric Rossif fue uno de los pioneros de la televisión francesa. Desde “La vida de los animales” hasta “Morir en Madrid”, en todas sus películas supo amalgamar humanismo, cultura, civilización y memoria en un espíritu de libertad. (Extraído de Cinemateca Nacional)

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Cinema Anarquista: Morir en Madrid (Fréderic Rossif, 1963)

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BANDERA ROJA: Morir En Madrid - Frédéric Rossif (1962)


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La guerra de españa, una guerra de todo un pueblo contra su clase dominante: ejército, curas, policías, millonarios, latifundistas y las fuerza internacionales del fascismo. Con una dirección republicana vacilante y dividida. Un pueblo que ha dado su ejempñlo y su vida y de cuyo ejemplo nos forjamos revolucionaios de todoel mundo que aún condideramos la posibilidad de un proceso revolucionario contra el cappitalismo mundial. (el 36 del Email es po España). juan ortega arenas
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Fallece Frederic Rossif, autor de 'Morir en Madrid' | Edición impresa
http://elpais.com/diario/1990/04/19/cultura/640476012_850215.html
Madrid 19 ABR 1990
El cineasta francés Frederic Rossif, autor de gran número de documentales y creador del famoso filme de montaje sobre la guerra civil española Morir en Madrid, murió en la madrugada de ayer en su domicilio de París a consecuencia de una crisis cardiaca. El documentalista tenía 68 años de edad. Frederic Rossif nació el 16 de febrero de 1922 en la localidad de Cetinje, en Montenegro, y adquirió la nacionalidad francesa en el año 1947.
Era muy joven cuando Rossif fue a vivir a Italia para estudiar matemáticas en Roma. Pero el estallido de la II Guerra Mundial, en 1939, le obligó a volver a su país. Se alistó en 1941 en la Legión Extranjera francesa y combatió en las batallas de Libia, Bir Hakeim y Monte Casino.Al finalizar la guerra, en 1945, viajó a París y se instaló definitivamente allí, adquiriendo la nacionalidad francesa en 1947. Sus primeros pasos como artista los dio en los círculos izquierdistas del París de la posguerra, y su carrera de cineasta se volcó hacia el documental. Ingresó en la televisión francesa en 1952 y se dio a conocer en el programa político Cinco columnas a la una.
Realizó un filme antinazi, El gueto de Varsovia, pero la fama le llegó en 1962, fecha en que compuso un largometraje de montaje con documentos de archivo fiimdos en la guerra civil española, Morir en Madrid, que se convirtió rápidamente en un banderín de desenmascaramiento del franquismo, fuera y dentro de España, justamente cuando el régimen español iniciaba una operación de acicalamiento de su imagen frente a Europa.
Cita de antifranquistas
Morir en Madrid triunfó en Francia -ganó el Premio Jean Vigo- y se estrenó en todo el mundo, adquiriendo rápidamente gran fama, ya que despertó el recuerdo dormido de la matanza de donde surgió el fascismo español, justamente cuando Europa comenzaba a olvidarse de ella. La fama del filme se adentró en la España clandestina y fueron incontables los españoles que "peregrinaron a París para morir en Madrid". Este documento eclipsó al resto de la filmografía de Rossif, que contiene otros muchos filmes, de montaje y de torna directa, tanto para pantalla grande como para televisión, entre ellos, El muro de Jerusalén, La Revolución de Octubre, Por qué América y, llevado de su pasión por España, Pablo Picasso.Otros documentales de Rossif son La Italia que conoce y ama y una serie de televisión, La vida de los animales, que es uno de los grandes documentos europeos de orientación ecologista. Su último filme -encargo de la cadena francesa Antenne 2- se titula De Nurenberg a Nurenberg, y es un trabajo de montaje sobre la historia del nazismo.
El credo estético de Rossif se resume en su frase: "El plano es una mirada; el montaje es el latir de un corazón". Fue, en efecto, un montador ingénito. Sus filmes persiguen, tanto o más que una información, una secuencia rítmica, ese pálpito cordial a que Rossif alude. Norir en Madrid es, en este sentido, muestra exacta de su estética: un filme en el que el componente visual y el verbal Se combinan musicalmente, lo que le permite, junto a la reconstrucción histórica, el contagio emocional del espectador con la Cadencia de la imagen.Rossif, en 1982, al estrenarse Morir en Madrid en el Madrid resucitado por la democracia, recibió un cálido homenaje de quienes más intensamente vivieron la calidad emotiva de ese su homenaje a la España que luchó por la libertad entre 1936 y 1939.
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viernes, 10 de agosto de 2012

Barrios Bajos - Pedro Puche (1937)




Ⓐ Pelicula Anarquista. Barrios Bajos 1937 Ⓐ   

http://www.youtube.com/watch?v=Z2YucWiRJi0&feature=related

          Subido por el 26/09/2011
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Musica y Peliculas Acratas: Barrios Bajos (1937)


http://musicaypeliculasacratas.blogspot.com.es/2012/06/barrios-bajos-1937-pelicula-anarquista.html

Película anarquista producida por el Sindicato de la Industria del Espectáculo en el año 1937 durante la guerra civil. Es la única película de esta época que toca el tema del proxenetismo en España.

De que se trata:
Ricardo, un joven burgués, sorprende a su mujer con otro hombre y, arrebatado por los celos, mata al amante de un disparo. Huye, escondiéndose en un cafetín donde vive un antiguo amigo suyo, "El Valencia". "El Valencia" le acoge y protege de la curiosidad de Floreal, un peligroso hampón dedicado a la trata de blancas.
La policía, que ha identificado a Ricardo por la denuncia de su esposa, le busca por toda la ciudad. Rosa huye de casa del marqués que ha intentado violarla. La policía llega al cafetín buscando a Ricardo; el estibador le oculta, presentándole como un compañero de trabajo sordomudo. "El Valencia", volviendo al cafetín, desafía a Floreal. En la lucha, el obrero vence al hampón pero su cómplice lo apuñala por la espalda. El heroico estibador muere en brazos de sus protegidos, satisfecho de su obra y recomendándoles que se amen limpiamente.

En varios momentos de la película y al final de la misma, aparece el tango que, por su singularidad e importancia para la composición del ámbito estético/ideológico de la película, dejo la letra:
Barrios Bajos (tango)
Barios bajos, hez y escoria
de una tétrica bohemia.
En tu tristísima historia
vives sin pena ni gloria
consumido por tu anemia.
Cuando rompen tus derechos
tus navajas siembran tajos y se dora tu belleza
en la trágica majeza
de tu barrio... Barrios bajos. Sangre, celos, rabia y crimen,
son tus bellos madrigales y tan sólo te redimen,
las mazmorras y hospitales.
Tu destino,
sabor tiene de mal vino. Tus deslices,
cuan son de meretrices.
Son tus cantos,
rimas que tejen los llantos
del vicio y de la maldad.
Barrio triste,
ten alardes de ti mismo. De crespón negro te vistes
ocultando tu altruísmo.
Barrios bajos. Es tu ley la ley del mal y tu eterno madrigal
riman los chulos y majos
con la punta del puñal.



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Barrios bajos (1937) - FilmAffinity

TÍTULO ORIGINAL Barrios bajos
AÑO 1937
DURACIÓN 93 min.
PAÍS España
DIRECTOR Pedro Puche
GUIÓN Lluís Elias
MÚSICA Juan Dotrás Vila
FOTOGRAFÍA José María Beltrán (B&W)
REPARTO José Telmo, Rosita de Cabo, José Baviera, Eduardo Garro, Rafael Navarro, Jesús Puche, Pilar Torres
PRODUCTORA Sindicato de la Industria del Espectáculo
GÉNERO Drama | Crimen. Celos
SINOPSIS Ricardo, un joven pequeño-burgúes, sorprende a su mujer con otro hombre y, arrebatado por los celos, mata al amante de un disparo. Huye, escondiéndose en un cafetín donde vive un antiguo amigo suyo, "El Valencia", fornido estibador del puerto de Barcelona. "El Valencia" le acoge y protege de la curiosidad de Floreal, un peligroso hampón dedicado a la trata de blancas. (FILMAFFINITY)
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http://cinematecanacional.wordpress.com/2008/04/14/barrios-bajos-1937-belica-92/
BARRIOS BAJOS
1937: Drama: BLANCO Y NEGRO : 93 min.
Productora: SIE Films.
Director: Pedro Puche.
Guión: Federico Elías,  Pedro Puche.
Basado en: “BARRIOS BAJOS” autor adaptado  Luis Elías.
Fotografía: José María Beltrán.
Música: Juan Dotrás Vila.
Decorados: Antonio Burgos.
Montaje: Juan Pallejá.
Intérpretes: José Telmo,  Rosita de Cabo,  José Baviera,
Rafael Navarro,  Pilar Torres,  Matías Morro,  Matilde
Artero,  Modesto Cid.
Sinopsis:
Un joven abogado se ve obligado a matar a una persona, y en la huida encuentra refugio en los muelles,  donde se esconde en casa de un descargador. Así conoce a una muchacha, acosada por su tremendo  atractivo físico, y de la cual está perdidamente enamorado el descargador.
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     Director:  Pedro Puche Writer:  (uncredited) See more »
Stars:  Matilde Artero, Baltasar Banquells and Esperanza Barrero | See full cast and crew

jueves, 9 de agosto de 2012

Nosotros Somos Asi - Valentín R. González (1936)




Ⓐ Pelicula Anarquista.Nosotros Somos Asi.CNT SIE Films Ⓐ   

http://www.youtube.com/watch?v=oiadQSwGEnQ

          Subido por el 08/10/2011
http://liberarlasmentes.blogspot.com/
Cine Anarquista
NOSOTROS SOMOS ASÍ
1936 España
Productor: SIE Films
Director: Valentín R. González
Regidor: Fernando Mourelle
Ayte. de regidor: Enrique Alba
Aytes. de dirección: Juan Moix, Ricardo Gascón
Argumento y guión: Valentín R. González
Intérpretes: Miguel Ángel Navarro (Alberto), Manuel Jiménez (Pepito), Joaquín Regales (padre de Pepito), Salvador Arnaldo (Don Rafael), Lolita Domínguez (María), Carmen Campoy, Paquita Muñoz, Rosita Navarro, Berta Violeta, Lolita Baldo, Marujita Cendrá, Rosita Gómez, Salvador Morales, Maruja Nicolás, Margarita Sierra y el grupo infantil del SIE.
Fotografía: Jaime Piquer
Aytes. de cámara: Filemón Gil, Puig Durán
Ayte. de cámara: Juan Mariné
Foto-fija: Armando Seville, Emilio Godes
Sonido: Jaime Torrens
Montaje: Antonio Canovas (estudio Nº 1 de SIE)
Dirección musical: Jaime Mestres
Orquesta: Demon's Jazz del SIE
Números musicales: "¡Soy de Jauja!", música de Pascual Godes y letra de Belisario, "El tambor" de Miguel Jo, "Marujita" de E.Bosser, "Jota y Marcha", de Jaime Mestres y letra de Belisario
Decorados: Lorenzo Burgos, Anselmo Doménech
Muebles: Ramón Miró
Vestuario: Capistrós y Paquita
Maquillaje: Moreno del Cerro y Francisca Cartes
Peinados: Pilar Campanals
Laboratorio: SIE Nº 2, Barcelona
Idioma original: Castellano
Sinopsis: Mediometraje musical en el que se mezcla la ficción con la propia preparación del rodaje de la película.
Un grupo de niños atraviesa los estudios cinematográficos hasta llegar a un decorado, mezcla de salón en una casa burguesa y escenario para ensayos con gradas para los espectadores. Comienza el ensayo en el cual se irán representando números de baile (jotas, claqué), canciones y recitado. El argumento sitúa la acción en la casa de uno de los niños, hijo de un rico burgués, que es el que organiza la fiesta. Los niños imponen que las decisiones sobre la calidad de las actuaciones se tomen por votación a mano alzada lo que produce un choque con Alberto, el niño rico, quien pretende imponer su criterio por ser el anfitrión; la discusión se agrava y el niño rico llega a pegarse con Pepito, abandonando después la reunión despreciativamente. La situación se complica; el padre de Alberto es detenido acusado de facilitar datos para los bombardeos del enemigo; el padre de Pepito, responsable del Comité del barrio, tiene pruebas documentales de la traición, estas pruebas harán que el espía sea condenado a muerte. Alberto, que quiere mucho a su padre, intenta entrar en casa de Pepito para robar los documentos comprometedores. Alberto es sorprendido y cuando ya cree todo perdido para su padre, descubre que los demás niños, a los que él ha despreciado, interceden, consiguiendo cambiar la pena de muerte por la de condena a prisión, pues el pueblo, que es poderoso, puede ser clemente con su enemigo. Los niños celebran por fin su fiesta cantando jubilosos "Nosotros somos así".
Características originales: Ficción, 35 mm, standard, ByN, sonora
Conservación: F.E. completa.




jueves, 19 de julio de 2012

Libertarias - Vicente Aranda



Libertarias  - Youtube


2:01:23  Subido por el 24/08/2011



Libertarias (1996) - FilmAffinity

ÍTULO ORIGINAL Libertarias
AÑO 1996
DURACIÓN 124 min.
PAÍS España
DIRECTOR Vicente Aranda
GUIÓN Antonio Rabinad & Vicente Aranda (Historia: José Luis Guarner & Vicente Aranda)
MÚSICA José Nieto
FOTOGRAFÍA José Luis Alcaine
REPARTO Ariadna Gil, Victoria Abril, Ana Belén, Jorge Sanz, Loles León, Miguel Bosé, Laura Maña, Blanca Apilánez, Azucena De La Fuente, José Sancho, Yäel Be, María Galiana, Antonio Dechent, Manuel de Blas, Joan Crosas, Alex Cox, Claudia Gravi, Paco Bas, Patricia Vico, María Pujalte
PRODUCTORA Sogetel / Lolafilms
GÉNERO Drama | Guerra Civil Española. Años 30
SINOPSIS La Guerra Civil Española (1936-1939) vista por un grupo de milicianas anarquistas. Cuando el 18 de julio de 1936 el ejército español se sublevó contra el Gobierno de la República, un grupo de mujeres reivindicó su derecho a luchar en el frente. En nombre de la libertad, las mujeres libran su propia batalla para equipararse a los hombres en la lucha armada. (FILMAFFINITY)
CRÍTICAS ----------------------------------------
"Aunque denostada en su día, esta visión de Vicente Aranda de la Guerra Civil española es una película interesante, aunque en exceso desajustada, de un cineasta que suele moverse contracorriente." (Miguel Ángel Palomo: Diario El País)
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Libertarias - Wikipedia

Libertarias es una película española del año 1996. Posteriormente fue estrenada internacionalmente en el 2004. Fue escrita y dirigida por Vicente Aranda.

Sinopsis

En los primeros días de la Guerra Civil Española una joven monja que huye de su convento, conoce casualmente a un grupo de milicianas anarquistas de la organización feminista del movimiento libertario español llamada Mujeres Libres. Las acompañará al frente del Ebro cerca de Zaragoza, donde vivirá los rigores de la guerra y de la revolución social española de 1936.

Reparto


  • Ana Belén .... Pilar
  • Victoria Abril .... Floren
  • Ariadna Gil .... María
  • Blanca Apilánez .... Aura
  • Laura Mañá .... Concha
  • Loles León .... Charo
  • Jorge Sanz .... obrero hijo
  • José Sancho .... obrero padre
  • Joan Crosas .... Boina
  • Antonio Dechent .... Faneca
  • Miguel Bosé .... cura (¿Jesús Arnal?) secretario de Durruti
  • Paco Bas .... miliciano
  • Greg Charles .... reportero extranjero
  • Claudia Gravy .... madame del burdel
  • Francisco Maestre .... Obispo
  • Héctor Colomé .... Buenaventura Durruti
  • María Galiana .... superiora
  • Ángeles Martín .... Carmen
  • Ana Malaver .... prostituta
  • María Pujalte .... Mariona
  • Azucena de La Fuente .... Olga
  • Isabel Ruiz de la Prada .... Anita
  • Patricia Vico .... Patro
  • Mercè Rovira .... Merche
  • Antonio Iranzo .... miliciano
  • Antonio Ross .... guardia civil
  • Enrique Villén .... miliciano
  • José Antonio Sánchez .... tipo casino
  • Luis Hostalot .... miliciano 1 carretera
  • Jesús Ruyman .... miliciano 2 carretera
  • Francisco Hernández .... aviador (como Paco Hernández)
  • Rosa Novell .... oradora
  • Victoria Vivas .... militante (¿Federica Montseny?) Mujeres Libres
  • Joan Grau .... acordeonista
  • Jaroslav Bielski .... periodusta ruso (como Jaroslaw Jielski)
  • Esther Rabinaud .... pelirroja
  • Rodolfo Montero .... miliciano trinchera
  • Álvaro Gómez .... sargento trinchera
  • Enrique Navarro .... cocinero
  • Daniel Medrán .... miliciano
  • Víctor Manuel Rivas .... miliciano
  • José Antonio Gallego .... oficial nacional suicida
  • Enrique Escudero .... miliciano
  • Gabriel Latorre .... guardia de asalto
  • Miguel Zúñiga .... médico cementerio
  • Manuel Navarro .... miliciano intelectual
  • Bruno Squarcia .... miliciano
  • Jesús Alcaide .... médico dispensario
  • Javier Mas .... practicante
  • Concha Salinas .... miliciana 1
  • Milagros Domínguez .... miliciana 2
  • Ángeles García .... miliciana 3
  • Laura Inclán .... miliciana 4
  • Yolanda Pallín .... miliciana 5
  • Otilia Laiz .... miliciana 6
  • Lola Acosta .... miliciana 7
  • Encarna Breis .... miliciana 8
  • María de las Heras .... miliciana 9
  • Helena Avilés .... miliciana 10
  • Ramiro Alonso .... miliciano conductor
  • David Pinilla .... oficial nacional trinchera
  • Pedro Miguel .... oficial nacional de asalto
  • Antonio Canal .... oficial nacional
  • José Cerro .... cura
  • Luis García .... soldado nacional
  • Rafael Jiménez .... tipo 1 prisión
  • Javier Páez .... tipo 2 prisión
  • Raúl Pazos .... tipo 3 prisión
  • Ángeles Ladrón de Guevara .... campesina
  • Antonio Castro .... practicante

Palmarés cinematográfico

Enlaces externos






miércoles, 18 de julio de 2012

Tierra y Libertad - Ken Loach




Tierra y Libertad - Pelicula sobre la Guerra Civil Española

http://www.youtube.com/watch?v=3tKg2s-ASV0&feature=watch-vrec
Subido por  el 22/04/2011
El mañana es nuestro compañerxs
España En Llamas
"Grabaciones Originales de 1936 Rescatadas y Recuperadas. Parte 2 (Formato Dig. de Doc. Unicos Con Discurso o Bandos)" 


Si Adam Smith identificó el capitalismo como algo distinto al mercantilismo, fue porque construyendo la ideología capitalista necesitaba esconder sus raíces, asentadas en la guerra constante contra las comunas y las alternativas existentes tanto en Europa como en las colonias, para así pintar su creación como un contrato libre entre individuos que permanecían aislados en un terreno yermo y mercantilizado ya existente, aunque fue a partir del siglo XV cuando el actual status quo tomó forma.  punkoi20

La raiz del problema de la Guerra Civil, no fueron las ideologías, sino que había campesinos que vivían en la más absoluta de las miserias, y padecían enfermedades derivadas de esa misma miseria, se morían de hambre, y eran apaleados si reclamaban sus derechos, mientras los terratenientes vivían en la opulencia. La República trató de solucionar esos problemas, PERO LOS PODEROSOS DE SIEMPRE, LOS TERRATENIENTES, NO ESTABAN DISPUESTOS A PERDER SUS PRIVILEGIOS. ESA FUE LA CAUSA, NO LAS IDEOLOGÍAS. Petrus Aroesnosa


Tierra y libertad (1995) - FilmAffinity

TÍTULO ORIGINAL Land and Freedom (Tierra y libertad)
AÑO 1995
DURACIÓN 110 min.
PAÍS  UK
DIRECTOR Ken Loach
GUIÓN Jim Allen
MÚSICA George Fenton
FOTOGRAFÍA Barry Ackroyd
REPARTO Ian Hart, Icíar Bollaín, Rosana Pastor, Tom Gilroy, Marc Martínez, Frédéric Pierrot, Sergi Calleja, Raffaele Cantatore, Pascal Demolon, Paul Laverty, Josep Magen, Jürgen Müller
PRODUCTORA Coproducción GB-España-Alemania; Parallax Pictures / Messidor Films / Road Movies Filmproduktion
PREMIOS 1995: Festival de Cannes: Premio FIPRESCI (ex-aequo), Premio del Jurado Ecuménico
1995: Premios Félix: mejor película europea
1995: Nominada Premios BAFTA: Mejor film británico
GÉNERO Drama. Bélico | Guerra Civil Española. Histórico
SINOPSIS Otoño de 1936. David Carr (Ian Hart), un joven comunista en paro, deja Liverpool para intervenir en la guerra civil española, dentro del bando republicano, e ingresa en la Brigada Internacional del frente de Aragón. Allí conocerá a muchos milicianos procedentes de toda Europa y Estados Unidos, en especial la española Blanca (Rosana Pastor), una atractiva anarquista. David y Blanca están convencidos de luchar por la defensa de la libertad. La igualdad entre las personas y el compartir tierra y bienes, sin existencia de clases sociales son los ideales que defienden. Pero a veces el enemigo no solo está entre las filas del bando adversario. (FILMAFFINITY)
CRÍTICAS ----------------------------------------
Aclamada coproducción -mayoritariamente británica- de Ken Loach sobre la guerra civil española. Obtuvo muy buenas críticas y una aceptable taquilla de casi 1,5 millones de euros. (FILMAFFINITY)
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Tierra y Libertad - Nodo 50Períodico anarquista mensual, editado por la FAI. Información, análisis, crónicas, comentarios y convocatorias desde una óptica libertaria.

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1:44:49 Publicado el 24/07/2012 por





lunes, 21 de mayo de 2012

LA CRISIS DE LA SOCIALDEMOCRACIA


Fuente: http://elpais.com/

LA CRISIS DE LA SOCIALDEMOCRACIA

El declive del ciclo socialdemócrata - 21 MAY 2012

La socialdemocracia entra en crisis al romperse la alianza entre la clase media y la de los trabajadores industriales
¿Asistimos al final del ciclo histórico de hegemonía progresista? Para entender la decadencia de la socialdemocracia puede ser útil atender los planteamientos sociológicos de Colin Crouch (La postdemocracia, Taurus, 2004) o Emmanuel Todd (Después de la democracia, Akal, 2010), que analizan su declive en clave infraestructural. Según esta perspectiva, por socialdemocracia puede entenderse la coalición histórica que se construyó entre el movimiento obrero organizado y las nuevas clases medias de funcionarios, empleados de servicios y profesionales por cuenta ajena (no confundir con las viejas clases medias de agricultores, comerciantes, artesanos y profesionales autónomos). Los intereses de ambos bloques no tenían por qué coincidir, al estar separados por la barrera de su desigual dotación en capital humano: en el movimiento obrero predominaban los estudios primarios y la formación profesional mientras que las nuevas clases medias poseían titulaciones secundarias y superiores, actuando en origen el bachillerato como barrera de clase. De ahí el tradicional desencuentro entre trabajadores de cuello blanco y de cuello azul, que históricamente se reflejó en la desconfianza entre el reformismo socialista de extracción burguesa y el revolucionarismo obrero de anarquistas o comunistas. Pero esa distancia de clase pudo ser salvada mediante el acuerdo socialdemócrata que estableció un pacto de mutua colaboración entre ambos bloques para unir sus fuerzas conquistando el poder por medios pacíficos y electorales.
Un acuerdo mediante el que la parte obrera (blue collars) aceptaba supeditarse al liderazgo burgués (white collars) a cambio de que el gobierno común garantizase a todas las clases populares su acceso a los canales de movilidad social ascendente e igualdad de oportunidades. Este programa común que selló la coalición entre la clase obrera industrial y las clases medias urbanas es el que pudo desarrollarse en toda Europa tras la segunda guerra mundial, dando lugar a los célebres treinta años gloriosos (1945-1975) que crearon la sociedad de la afluencia presidida por el Estado de bienestar. Y lo menos que puede decirse es que semejante programa común se vio coronado por el éxito más completo. Pues en efecto, la coalición socialdemócrata conquistó el poder y se mantuvo en él por varias legislaturas mientras a la vez se desarrollaban los mecanismos meritocráticos que extendieron a todas las clases sociales la escolarización tanto secundaria como universitaria, además del resto de derechos sociales (salud, pensiones y servicios universales).
La socialdemocracia ha muerto como consecuencia imprevista de su propio éxito
Ahora bien, si consideramos el inicio de la década de los 70 como el apogeo del ciclo socialdemócrata es porque a partir de esa fecha comenzó su progresivo declive, asociado al impacto de la crisis económica internacional tras el choque petrolífero de 1974. Una crisis que también modificó el sistema capitalista, pasando del modelo keynesiano afín al estatalismo socialdemócrata al modelo monetarista afín al planteamiento liberal-conservador partidario del libre mercado. No obstante, tras ciertos retrocesos iniciales, la socialdemocracia se pudo recomponer mediante la denominada Tercera Vía de adaptación al mercado que teorizó el sociólogo Anthony Giddens, logrando resistir en el poder hasta bien entrado el siglo XXI. Pero finalmente, el estallido de las sucesivas burbujas crediticias (punto.com en 2001, hipotecas subprime en 2007, eurodeuda en 2010) ha terminado por alejar cada vez más a la socialdemocracia del poder, aunque ocasionalmente todavía gane ciertas elecciones. En suma, todo indica que el declive de la socialdemocracia ya se ha consumado. ¿Cómo se puede explicar su decadencia aparentemente irreversible? Exploremos algunas razones.
La primera explicación es infraestructural y se debe al debilitamiento ineluctable de uno de los dos bloques fundadores de la coalición socialdemócrata: la clase obrera. Como consecuencia del advenimiento de la sociedad postindustrial teorizado por el sociólogo Daniel Bell, se ha producido una creciente desestructuración del sistema de clases que ha fragmentado y descompuesto a todas ellas. Pero sobre todo, la que ha sufrido ese proceso de desarticulación en mayor medida ha sido la vieja clase obrera de trabajadores industriales o blue collars, que ha visto reducirse sus efectivos en términos absolutos y relativos, obligando a sus hijos a desertar de ella mientras asistía a la llegada de nuevos contingentes inmigrantes de trabajadores manuales sin cualificar destinados a la agricultura, la construcción y los servicios personales. Por tanto, las clases medias cualificadas ya no tienen nada que ganar manteniendo su coalición con las clases industriales en retroceso, y de ahí que tiendan a romperla cayendo en una creciente volatilidad electoral. Sobre todo si tenemos en cuenta que también ellas han perdido gran parte de su poder e influencia, aunque no en términos cuantitativos pues siguen siendo las más numerosas, pero sí cualitativos como vamos a ver.
Y es que la otra explicación del declive de la izquierda resulta paradójica, pues podría decirse que la socialdemocracia ha muerto (o al menos se extingue) como consecuencia imprevista de su propio éxito. En efecto, el desarrollo del Estado de bienestar, con su provisión universal de derechos sociales, ha generado dos efectos no queridos que han resultado contraproducentes para la coalición socialdemócrata. El primero es que, al ofrecer servicios públicos de protección social provistos por redes formales administrativas, ha suplido primero y ha terminado por sustituir después a las redes sociales informales de confianza, solidaridad y compromiso colectivo (grupos de ayuda mutua, movimiento asociativo, etcétera) que antes articulaban el tejido social dotándolo de espesor y densidad cívica. En consecuencia, tanto las clases trabajadoras como las clases medias urbanas han ido viendo cómo se devaluaba y amortizaba su anterior capital social, pasando a disgregarse y atomizarse hasta caer en el aislamiento de la individualización y el familismo amoral. Algo que no puede ser compensado por las redes virtuales tipo Facebook que comercializa el marketing de la industria digital.
Habría que regenerar el capital social de la izquierda
Y la segunda consecuencia no querida del éxito socialdemócrata es la devaluación del sistema educativo a causa de su democratización universal, que ha terminado por amortizar su potencial meritocrático. Cuando sólo la clase media cursaba estudios superiores, sus títulos eran muy apreciados porque dotaban de un fuerte impulso selectivo hacia la movilidad ascendente. En cambio, cuando la universidad se masifica y amplía a todas las clases sociales, sus títulos dejan de ser selectivos y por tanto se devalúan al dejar de proporcionar movilidad ascendente: es el fenómeno del mileurismo (o depreciación de los profesionales urbanos) que surge cuando la inversión académica en titulación superior ya no puede rentabilizarse tanto en el mercado de trabajo. Y este efecto contraproducente, que está devaluando la meritocracia y amortizando el capital humano, es el que más ha hecho por romper la anterior coalición socialdemócrata entre trabajadores de cuello azul y profesionales de cuello blanco, al perder aquellos su capital social y estos su capital humano. En suma, como señala Todd, la socialdemocracia ha entrado en decadencia porque las clases medias tituladas, por temor a su desclasamiento, han dejado de solidarizarse con los trabajadores sin titular: de ahí su rebelión fiscal, su cinismo político y su transfuguismo electoral.
¿Es irreversible el declinar del ciclo socialdemócrata? ¿O cabe esperar que se reactive por efecto de una nueva oscilación pendular? Si el anterior análisis es acertado, la recuperación de la socialdemocracia exigiría tres requisitos difíciles de reunir. Ante todo se debería recuperar la revalorización del trabajo como fuente de realización personal, tras caer en el desprecio a causa del consumo mimético. Después habría que regenerar el capital social de la izquierda, reconstruyendo sus redes informales de confianza y reciprocidad, lo que exige superar el sectarismo amoral y la xenofobia etnocéntrica. Y además se precisa un nuevo tipo de liderazgo tipo 15M, capaz de tender puentes interculturales creando nuevas coaliciones mayoritarias. Factores que podrían entrar en reacción sinérgica si la crisis actuase como agente catalizador. Pero ello no resultará posible sin una estrategia que anude compromisos con posibles aliados, un proyecto que visualice metas comunes a alcanzar y un relato que lo haga creíble despertando emociones entusiastas. Es el puerto prometido que aguarda más allá del sombrío horizonte actual.
Enrique Gil Calvo es catedrático de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid.


 Desmoronamiento de la socialdemocracia


Francisco Paz Baeza Málaga  cartasaldirector -21/05/2012
 ¿Está agonizando el “Estado social y de bienestar” tal como se propugna en nuestra Carta Magna? Incluso pensando que la idiosincrasia americana ha permeabilizado nuestros hábitos gastronómicos, culturales y empresariales a través de una especie de “efecto macdonalización” que nos ha empapado del repelús americano al Estado intervencionista y al pago de impuestos, debe haber razones más profundas para el desmoronamiento de la socialdemocracia en nuestro viejo continente.
El “economicismo” ha calado durante los últimos 30 años hasta el tuétano de nuestras sociedades. Ya no nos preguntamos si una iniciativa es buena o mala en términos éticos, sino ¿es eficiente? ¿es productiva? ¿afecta al déficit? Hemos pasado de consideraciones morales y humanistas a fríos términos de pérdidas o ganancias.
¿Es moral la supresión de las ayudas a los parados? ¿Éticas, esas pensiones de subsistencia de la mayoría de nuestros ancianos? No, pero supone un ahorro para las arcas del Estado. ¿Es social la política de privatizaciones? Tampoco, pero inyecta liquidez al Tesoro. Pero si el Estado, incluso con gobiernos socialdemócratas, nos abandona a nuestra suerte y privatiza sus responsabilidades para con nosotros, ¿Qué vínculo mantenemos con aquel? ¿Qué nos queda del concepto de sociedad? ¿Solo individuos carentes de protección social y a expensas de la caridad del prójimo? Después de una década de espejismos, burbujas y cantos de sirena, la cohabitación de capitalismo y socialdemocracia está demostrando ser una falacia.
La ciudadanía no podemos rendirnos. Tocados quizá. pero no anestesiados. Es ahora cuando nuestra voz democrática debe hacerse oír más alta y clara que nunca.— Francisco Paz Baeza.


El mundo dirigido por el capitalismo posfinanciero está en una situación enloquecida: "No sabe adónde va, no le salen las cuentas pero por el camino destroza el tejido social", sostiene


 LA CUARTA PÁGINA

La socialdemocracia en su laberinto

http://elpais.com/elpais/2012/04/23/opinion/1335176747_779335.html
Los partidos que promovieron la insensata utopía de la desregulación crearon un monstruo que se vuelve contra ellos tanto como en contra de la socialdemocracia, en beneficio del populismo
José María Ridao 24 ABR 2012
No se necesitarían líderes políticos, sino experimentados hechiceros para elaborar, primero, y administrar, después, la pócima reconstituyente que desde diversos ámbitos se viene prescribiendo a la socialdemocracia. Mezclando ingredientes como la reafirmación de los valores tradicionales con excipientes como republicanismo o sostenibilidad, la fórmula magistral promete una pronta recuperación para la socialdemocracia y, por extensión, para las sociedades devastadas por la insensata utopía de la desregulación de los mercados. Quién sabe si semejante pócima llegará a destilarse alguna vez; de momento no pasa de ser un galimatías entre escolástico y farmacéutico que, si bien se mira, solo ha logrado un éxito tan rotundo como desconcertante: forjar una inane lengua de madera, sin otra utilidad que dar cuenta de la crisis de la socialdemocracia.
Los diagnósticos más habituales aseguran que la socialdemocracia está en crisis porque allí donde gobierna pierde las elecciones y donde está en la oposición no las gana. José María Maravall ha demostrado el error de esta percepción, de este diagnóstico, pero no importa: se trate o no de un error, la lengua de madera forjada para dar cuenta de la crisis de la socialdemocracia se ha enseñoreado de la totalidad del espacio público, permitiendo disfrazar como profunda controversia ideológica lo que, a fin de cuentas, no es más que una discusión con pretensiones sobre estrategia y propaganda electoral. Una discusión planteada, además, en términos suicidas. Porque ¿de verdad puede creer alguien, así sea un gurú de la modernidad o un intelectual orgánico encuadrado en un think tank, que los partidos socialdemócratas pueden ganar elecciones prometiendo empleabilidad, flexiseguridad, gobernanza global y otros aparatosos modismos frecuentes en la lengua de madera en circulación, que nada explican y que nada resuelven porque, en realidad, no significan nada?
La socialdemocracia no está en crisis; lo que está en crisis es la economía, la política, la cultura y, en fin, la sociedad en su conjunto, tras varias décadas de aplicación intensiva de las políticas inspiradas por la insensata utopía de la desregulación de los mercados. La socialdemocracia, sin duda, no ofrece respuestas. Pero tampoco las ofrecen los partidos que promovieron la desregulación. El monstruo que crearon se ha vuelto contra ellos tanto como contra la socialdemocracia y, en general, contra todos los partidos democráticos, cuya suerte electoral cuando están en el Gobierno es siempre adversa con independencia de su signo político; lo mismo que, cuando están en la oposición, obtienen victorias que se vuelven calvarios en pocas semanas o, peor aún, centrifugan el voto hacia una constelación de fuerzas populistas.
El error fatal fue dejarse encandilar por la Tercera Vía y apoyar la premisa de la globalización
La suerte de estas fuerzas una vez que alcancen el Gobierno, o que se adueñen definitivamente de la agenda política, no será distinta de la que padecen los partidos democráticos. Solo que, a diferencia de los partidos democráticos, las fuerzas populistas no dudarán en manipular las instituciones del Estado de derecho a cambio de ganar tiempo para perseverar en sus promesas. Al final, ni lograrán cumplirlas, ni las instituciones del Estado de derecho que habrán manipulado conservarán la autoridad, ni tal vez la legitimidad, que requiere su función.
Si todos los partidos, absolutamente todos, incluidas las fuerzas populistas, se muestran impotentes para afrontar la crisis actual, que es una crisis de la sociedad en su conjunto, ello quiere decir que la insensata utopía de los mercados desregulados no solo empujó en dirección a la catástrofe, sino que, además, destruyó por el camino los instrumentos ardua y pacientemente elaborados por los sistemas democráticos para evitarla.
El peor error, el error más imperdonable que cometió la socialdemocracia cuando se dejó encandilar por la Tercera Vía y su discurso de la nueva era, el error fatal del que aún no ha logrado desembarazarse, fue avalar la premisa en la que se apoyó la insensata utopía de los mercados desregulados. La globalización, se dijo, era un hecho desencadenado por el avance imparable de las nuevas tecnologías, ante el que solo cabía adaptarse o perecer. En realidad, la globalización no era un hecho sino un programa, y solo en la medida en se iba cumpliendo como programa se iba convirtiendo en un hecho. Un programa que, por lo demás, no se aplicó desde la clandestinidad sino a plena luz del día, con académicos y publicistas repitiendo simples hipótesis hasta hacerlas cristalizar en incontestable ortodoxia, y con los organismos económicos internacionales imbuyéndose de ella y sirviendo de trampolín para proyectarla desde los dos países pioneros, el Reino Unido y los Estados Unidos de la revolución conservadora, sobre el resto.
Antes de convertirse en el hecho que cebó la crisis de la sociedad en su conjunto, la globalización fue el programa de la insensata utopía de los mercados desregulados; un programa que defendía que desregulación y liberalización eran sinónimos, sugiriendo que la libertad surge en ausencia de normas y no en el interior de las normas pactadas, tanto entre Estados como dentro de los Estados mismos; un programa que emprendió la desregulación de los flujos financieros pero no la del comercio internacional y, menos aún, el tránsito de trabajadores entre unos países y otros, generando los desequilibrios que han provocado la bancarrota del casino financiero y reducido a una situación de semiesclavitud a legiones de personas en los países más pobres y también en los más desarrollados; un programa que, para cerrar el círculo de la supuesta inexorabilidad, agitó el fantasma de la quiebra de los Estados de bienestar para terminar cuestionando la viabilidad de cualquier forma de Estado.
Los Gobiernos no se preocupan de evitar nuevas víctimas, sino de ser la próxima en la lista
Las nuevas tecnologías contribuyeron, sin duda, a multiplicar los efectos de este programa, lo mismo que, llegado el caso, podrían haber multiplicado los de cualquier otro, pero ni fueron su causa ni hacían inevitable su aplicación. Al avalar la premisa de que la globalización es un hecho desencadenado por el avance imparable de las nuevas tecnologías, la socialdemocracia se condenó al contrasentido de aplicar su programa en el interior de un programa ajeno, haciéndose corresponsable del rumbo a la catástrofe emprendido. La lengua de madera con la que ahora da cuenta de su crisis, asumiendo como propia una crisis que es de la sociedad en su conjunto, demuestra que persiste en el peor error, en el error más imperdonable que cometió cuando se dejó encandilar por la Tercera Vía y su discurso de la nueva era.
Pese a su inanidad, la lengua de madera está impidiendo que la socialdemocracia distinga entre los problemas políticos inaplazables y las elucubraciones sobre el futuro del mundo. Del futuro del mundo, ni ahora ni nunca se ha sabido lo bastante. El único conocimiento cierto es de los problemas políticos inaplazables, y entre estos el más inaplazable es el que ha fijado su epicentro en Europa. La Unión es hoy la única zona monetaria donde sigue en vigor la insensata utopía de la desregulación de los mercados, no por una deliberada decisión de los Veintisiete, sino porque la crisis estalló cuando el euro estaba a medio construir. Sin un Banco Central con plenas competencias y una fiscalidad común que lo respalde, los Estados de la eurozona poco o nada pueden contra los mercados desregulados, a los que se enfrentan sin reglas, que fueron abrogadas mientras duró la fiesta mundial, y sin instrumentos, que no han sido creados por la Unión. Primero sucumbió Grecia y más tarde Irlanda y Portugal, y ningún Gobierno en Europa, ni socialdemócrata ni conservador, parece preocuparse de evitar nuevas víctimas, sino de no ser la próxima en la lista.
La socialdemocracia podrá seguir hablando de empleabilidad, flexiseguridad, gobernanza global y otros aparatosos modismos, podrá seguir deambulando por el laberinto de la lengua de madera con la que pretende destilar una pócima reconstituyente. Mientras no asuma la imposibilidad de aplicar su programa en el interior de un programa ajeno y no distinga entre las elucubraciones sobre el futuro del mundo y los problemas políticos inaplazables, como los que afectan al Banco Central y la fiscalidad común en Europa, no levantará cabeza ni contribuirá a que Europa, y el mundo, también lo hagan.


El espejismo del Estado de bienestarIgnacio Sotelo

18/02/2012
 El modelo socialdemócrata de Estado de bienestar no ha existido nunca en España, ni, caducado hace tres décadas en Europa, podrá surgir ya en el futuro. Pasemos a argumentar ambas tesis.

Después de la Segunda Guerra Mundial empezó a tomar cuerpo en unos pocos países —Suecia, Reino Unido— el Estado socialdemócrata de bienestar. Convencidos de que el capitalismo necesita de la intervención del Estado para superar dos deficiencias básicas —la incapacidad de ofrecer empleo a todos los que lo necesiten y una distribución de la riqueza cada vez más desigual— en un largo período de continuo crecimiento con pleno empleo (1950-1975), se pusieron en marcha políticas sociales que reflejaban un poder creciente de la clase trabajadora. A la larga hubiera implicado una profunda transformación del capitalismo, algo que la socialdemocracia pretendía abiertamente —no en vano, consideraba el Estado de bienestar el instrumento adecuado para avanzar hacia el socialismo en democracia— pero es obvio que los dueños del capital tenían que oponerse desde un principio, máxime cuando el mantenimiento del pleno empleo al final exigía el control social de las inversiones.

A mediados de los setenta desapareció el pleno empleo, convertido desde entonces en la liebre mecánica que nunca se alcanza. El punto de arranque fue la primera crisis del petróleo (1972-73) que puso de manifiesto que podía muy bien ralentizarse el crecimiento, a la vez que aumentar inflación y desempleo, sin que una mayor inversión pública, o el consumo interno tuviesen otro efecto que empeorar la situación.

Nada ha marcado tanto la historia económica de los últimos treinta años como la conversión al neoliberalismo del socialismo español

Comienza una nueva época, la del neoliberalismo poskeynesiano, a la que ni siquiera la actual crisis ha puesto punto final. Si el sistema financiero amenaza con desplomarse, habrá que acudir al dinero público, pero solo para volver lo antes posible a la única receta que se reputa viable: libertad de los mercados. Una vez salidos del hoyo con un durísimo ajuste, que pasa por reducir el Estado social a mínimos y los salarios a lo que permita una productividad decreciente en la mayoría de los empleos, el crecimiento dependería de la capacidad de expulsar al Estado de los ámbitos económicos y sociales que no le competen.

Se ha esfumado por completo la idea de que de la crisis saldría un mundo muy distinto, Sarkozy llegó a hablar incluso de una refundación del capitalismo. Los poderes económicos, que ahora llamamos mercados, han terminado por imponer, tanto una salida liberal, como la confianza en que el crecimiento que se produciría al eliminar las trabas que constriñen los mercados, remediaría el desempleo, por lo menos hasta la próxima crisis.

Cuando en 1982 llegan los socialistas al poder en España, ya se había desplomado el modelo socialdemócrata de Estado de bienestar, al que se le echa en cara producir a la vez inflación y paro; en cambio con Reagan y Thatcher el neoliberalismo se hallaba en rápido ascenso. Saltando del marxismo de salón al neoliberalismo, los socialistas españoles se desprenden, tanto del socialismo francés, que el breve experimento de Mitterrand había hecho añicos, como del modelo socialdemócrata que, desalojados del poder los laboristas británicos y los socialdemócratas alemanes, no gozaba del mayor prestigio.

La conversión socialista al liberalismo se justifica en la creencia de que el capitalismo puro y duro es el único que crea riqueza, y habría que cocinar el pastel, antes de repartirlo; cualquier otra política llevaría, de la forma todo lo igualitaria que se quiera, a distribuir miseria. Que los empresarios ganen cada vez más es garantía de que habrá mayores inversiones y, por tanto, un crecimiento más rápido; en cambio, poner trabas a la economía sumergida o al fraude fiscal supondría detener el crecimiento.

Lamentablemente se deja en la penumbra cómo se va a redistribuir la riqueza acumulada, reparto que constituye el rasgo definitorio de la nueva socialdemocracia. Cuando llegan incluso a afirmar que bajar los impuestos es de izquierda, a nadie podrá ya sorprender que la desigualdad social haya aumentado a la misma velocidad con los socialistas que con los gobiernos conservadores.

Nada ha marcado tanto la historia económica de los últimos treinta años como la conversión al neoliberalismo del socialismo español. Desde el convencimiento de que no hay alternativa al capitalismo – “pensamiento único” – Boyer, Solchaga, Solbes, Rato, Montoro, son intercambiables. Cierto que tal vez la conversión liberal del socialismo haya evitado algunos experimentos que hubieran resultado ruinosos, y que los años de crecimiento y de estabilidad de que hemos disfrutado se han debido a que los dos grandes partidos, manteniendo la ficción de sus diferencias con duros enfrentamientos retóricos, no se hayan desviado un ápice del modelo neoliberal. Comprendo la indignación de los votantes del PSOE, y la sorpresa reciente de una buena parte de los del PP, cuando han comprobado que no se constatan diferencias significativas en las políticas de los dos partidos antes de la crisis, ni en las que han llevado los unos, o están llevando los otros, para intentar salir del pozo.

Pero, ¿qué sentido tiene, como no sea uno burdamente electoralista, mantener la leyenda de un pasado socialdemócrata que habría construido nada menos que el Estado de bienestar? Lo cierto es que en España nadie se ha movido fuera de la ortodoxia capitalista del Estado social bismarckiano que inventaron los conservadores para integrar a una clase trabajadora con veleidades revolucionarias.

Ha perdido ya toda credibilidad el mito que manejaron los socialistas con tan buenos resultados de que el PP en el poder suprimiría el Estado social. La gente se está librando de las antojeras de los partidos y es cada vez más consciente de que los que llegan al gobierno hacen la misma política económica que determina una política social que solo se distingue por pequeños matices.

No se divisa fuerza social que pueda enfrentarse al poder inmenso de una elite internacional que ha acumulado una enorme riqueza

El modelo socialdemócrata no ha existido nunca en España, y con la mayor contundencia cabe también afirmar que, por mucho que de él se reclamen algunos partidos que se dicen de izquierda, tampoco surgirá en el futuro: han desaparecido las condiciones socioeconómicas que lo hicieron posible. No existen ya las grandes unidades productivas que ocupaban a miles de trabajadores con un puesto de por vida que proporcionaba una conciencia de clase, sobre la que se levantaba el movimiento obrero, formado por la sinergia del sindicato con el partido. La convergencia de estas dos organizaciones fundamentó la pretensión socialdemócrata de ir superando el capitalismo en democracia.

En una sociedad muy fragmentada, con una población creciente en situación precaria, no se divisa fuerza social que pueda enfrentarse al poder inmenso de una élite internacional que ha acumulado una enorme riqueza. La capacidad de trasladar sumas inmensas de capital de un país a otro permite imponer su voluntad a Estados cada vez más débiles. Esto no significa que no haya respuesta al dominio asfixiante de unos pocos, pero sí de que estamos aún muy lejos de que las medidas pertinentes tengan el necesario consenso mayoritario.

La primera batalla que hay que dar es la ideológica, desmontando uno a uno los dogmas del capitalismo liberal. Los dos principales que manejan los poderosos para abrir una espita de esperanza a una población condenada a un rápido descenso de su nivel de vida son el crecimiento económico y el empleo que traería consigo.

Habrá que empezar por replantear la vieja cuestión de los límites del crecimiento, por razones medioambientales, agotamiento de los recursos, aumento de la población mundial y la mayor participación en el consumo de otros continentes, así como la automación, la revolución informática y la deslocalización industrial hacen cada vez más escasos los trabajos sin conocimientos específicos.

Ignacio Sotelo es catedrático de Sociología



La democracia permanenteAlbert Solé

19/01/2012
 Mucho se ha hablado ya de la pérdida de los signos de identidad básicos de la socialdemocracia para explicar la acumulación de derrotas electorales de estos tiempos convulsos en los que el miedo y la apatía parecen haberse unido con mano de hierro. El miedo ha sido tradicional aliado de los conservadores desde el principio de los tiempos. Sin embargo, creo que no hemos analizado suficientemente un elemento que daña especialmente el discurso complejo de la izquierda: el poder letal de la indiferencia. Dicho de otro modo, la antipolítica es profundamente reaccionaria, por más que muchos de quienes la practiquen se digan progresistas.

Creo que en la nueva era que se está abriendo bajo nuestros pies, la izquierda lucha en La guerra de las galaxias con espadas de madera. Me refiero a los instrumentos de creación de opinión. La simplificación del pensamiento político lleva a la pérdida de calidad de la cultura democrática auténtica, aquella en la que el individuo se convierte en un ciudadano activo y conoce bien los entresijos del pacto social que establece con sus gobernantes, en la que siente, en definitiva, como propia la construcción del espacio público.

La discusión acerca del modelo de convivencia que queremos parece haber desaparecido bajo un manto de lemas vacíos de contenido, consignas en 140 caracteres y mensajes simplistas de digestión y borrado inmediatos, que obedecen más a estrategias de mercadotecnia que a fomentar el debate político. Un debate que parece haberse convertido en una confrontación de monólogos sin intercambio de ideas, sin pacto, griterío que a menudo me recuerda a esos programas de chillones absurdos con los que muchas cadenas privadas de televisión inundan sus parrillas.

Y es que aquí tenemos una parte del problema. De tanto privatizar el espacio comunicativo sin exigir responsabilidad a cambio, hemos acabado cayendo en la lógica mercantilista del pensamiento convertido en bien de consumo: los mercados nunca han querido pensadores, quieren consumidores y punto. Ceder sin garantías al capital la responsabilidad de hacernos más cultos es tan venenoso como dejar la educación en manos de la Iglesia. La privatización de la cultura, a la que asistimos impotentes, nos lleva al empobrecimiento intelectual. La ausencia de regulación que imponen los grandes grupos industriales que se enriquecen en la nueva era nos deja desprotegidos en la jungla de Internet. Y a eso le llamamos modernidad.

En este juego, la izquierda siempre saldrá perdiendo. Las consecuencias, a la vista están. La derecha ha obrado milagros, eso no se le puede negar, el principal de los cuales ha sido extender por todo el país el síndrome de la Marbella de Gil y Gil: la corrupción que les tiñe en tantos sitios no solo no les penaliza, sino que posiblemente da votos porque ya no se cuentan los valores, sino simplemente la visibilidad del candidato en los medios. Su otro gran mérito ha sido conseguir venderse como bomberos contra un fuego que ellos causaron en gran medida con su modelo económico de ladrillo e ingeniería financiera. El objetivo es conseguir votantes acríticos, y eso se consigue con herramientas forjadas en esa mezcla de populismo y periodismo de barricadas tan característica de los medios conservadores españoles. Creo que nadie definió mejor el problema que El Roto en una viñeta publicada hace unos meses en estas mismas páginas: el votante de derechas no vota, ficha.

Del lado socialista, sin duda, han demostrado una falta de cintura importante en la capacidad de creación y difusión de ideas, respuestas y mensajes. Considero que uno de los principales errores del mandato de Rodríguez Zapatero fue alentar la guerra entre grupos de comunicación afines.

Dentro de este panorama de adormecimiento intelectual ha surgido una luz potente e inesperada, la de los indignados y sus plazas llenas de debates e inquietudes nuevas. Imposible no coincidir con la mayoría de sus reivindicaciones, como me resulta también imposible reconocerme en el mensaje antipolítico que a menudo emana de ese movimiento. Negar las fronteras entre derecha e izquierda y creer que la abstención acabará con el sistema son auténticos regalos para el neoliberalismo.

A esta visión simplista del sistema ha contribuido poderosamente la indefensión crítica con la que a menudo nos enfrentamos a todo lo que viene por la Red. La sobresaturación de información y la desaparición de los líderes de opinión tradicionales la convierten a menudo en una constelación de ecosistemas comunicativos cerrados sin reglas, de ahí la deriva anarquizante de muchos de estos colectivos que sueñan con revoluciones imposibles. Y ya que hablamos de revoluciones: León Trotski definió su idea de revolución permanente como un proceso en evolución constante, un camino al que no se llega nunca, pero hacia el que hay que ir avanzando siempre. En nuestro sistema democrático, tan imperfecto como se quiera, la única revolución es participar día a día en su mejora, fortaleciendo la sociedad civil, enriqueciendo el debate político, el conocimiento y defendiendo el espacio de lo público. Diría que contra las nuevas armas de la ofensiva neoliberal la única revolución posible y deseable es la democracia real permanente.

Albert Solé es periodista y cineasta.